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Tratamiento del Síndrome miofascial con Toxina botulínica

La toxina botulínica es una neurotoxina elaborada por una bacteria denominada Clostridium botulinum, cuya capacidad para producir parálisis muscular se aprovecha desde el punto de vista clínico para tratar ciertas enfermedades que cursan con una hiperactividad muscular. El efecto farmacológico de la toxina botulínica tiene lugar a nivel de la unión neuromuscular. En esta región de transición entre el nervio periférico y el músculo se produce la liberación de acetilcolina, un neurotransmisor necesario para producir la contracción muscular. La toxina botulínica actúa de forma local mediante el bloqueo de la liberación de acetilcolina, lo que se traduce en parálisis muscular temporal. El efecto final es una quimiodenervación temporal en la unión neuromuscular sin producir ninguna lesión física en las estructuras nerviosas.

¿Qué aplicaciones clínicas posee y como la utilizamos?

La primera aplicación clínica de la infiltración local de toxina botulínica se realizó en 1977 como tratamiento corrector del estrabismo, una patología oftalmológica caracterizada por la hiperactividad de los músculos encargados de movilizar el globo ocular. Desde entonces, su uso se ha extendido no solo en el ámbito médico sino también en otras áreas paramédicas como en la estética. En Reumatología y Medicina del Dolor, su uso más extendido es en Dolor miofascial rebelde a tratamientos previos.

El tratamiento se realiza mediante una serie de inyecciones con aguja muy fina, prácticamente indoloras. Previamente hacemos una prueba terapéutica con anestésicos locales, tras la detección de los puntos miofasciales que originan el dolor. El beneficio clínico puede ser duradero, aunque variable, siendo preciso repetir la terapéutica, aunque muy a menudo en menos puntos, a los 6-12 meses (no recomendamos antes de 4 meses). La incidencia de efectos adversos relacionados con el tratamiento es dosis dependiente, siendo, en general, efectos leves y transitorios, que no limitarán la realización de sucesivas infiltraciones.

¿Dónde se realiza?

En la Clínica del Dolor, mediante un procedimiento muy simple, que dura 15 minutos. Se tratan las siguientes patologias dolor miofascial, de miembro superior, trapecios, ect. Tras la técnica, se permanecen otros 15 minutos en la Clínica y se puede regresar a casa, sin ningún problema.

El dolor miofascial de la zona lumbar con toxina botulinica, se ha realizar en las clínicas Centro Medico de Asturias y Clínica de Asturias. Porque es necesario la utilización de arco de fluoroscopia / ecográfo / resonancia magnetica para poder localizar la lesión.

Los pacientes se atienden de manera ambulatoria sin necesidad de ingreso hospitalario.